J’essaie de composer des images d'une étrange beauté, alchimie de douceur mélancolique et de réalisme exalté. Donner au commun un sens élevé, au fini l’apparence d’infini. Les femmes s'abandonnent doucement, alanguis, si pâles et si belles que leur chair transparente en devient bleutée. Les cicatrices, les veines, m’émeuvent profondément; j’aimerais transmettre cette vision très personnelle de la beauté parce qu’elle me fait penser à Dieu et à la fragilité de la vie.
Harold MUÑOZ
Peintre réaliste / Pintor realista
mercredi 29 mai 2013
Hacia un Realismo Romántico (Contra los siniestros dogmas de la modernidad)
"He llegado
demasiado tarde a un mundo demasiado viejo"
Alfred de Musset
Uno de mis
hábitos preferidos es actuar en discordancia con el contexto: la excentricidad
deliberada como estética sublime de la existencia, por ejemplo: vivir de un
modo bello y elegante en momentos repugnantes, tener la insolencia cínica de
ser espiritual entre fanáticos ateos y caballero entre patanes, y, sin embargo, defender el
valor omnímodo de la Verdad. Así como el famoso dandy George Brummell ocupaba
no menos de dos horas en acomodar el nudo de su corbata ante el espejo, MUÑOZ acomoda las ideas de un modo
extraordinario ante sí, sólo ante sí, luego accidentalmente -o necesariamente-
ante el prójimo.
No obstante,
existe en mí una necesidad vehemente de proclamar lo que descubro y ser pedagógico
con mis más firmes creencias. De lo contrario cómo puedo exigir que sea
identificada la Belleza si el vulgo cultiva lo ordinario y fácil, lo útil y
grosero como hábito general. Siempre un Paulo Cohelo sería más grande que Dante
Alighieri, los jugueticos maniáticos de Jeff Koons serían superiores a las
obras de Caravaggio, o las feas figuras de John Currin más bellas que las
misteriosas chicas de Harold MUÑOZ... y nadie advertiría la perfección en el
nudo de la corbata de Brummel.
El texto publicado bajo el nombre: "hacia
un nuevo Realismo Romántico" (publicado en otro blog) me ha traído no
pocas críticas e insultos; la creencia ciega de que el arte en una
manifestación "conceptual" y no estética es un Dogma aberrado, pero
tiene seguidores fanáticos, violentos e intolerantes; dispuestos a hacer lo que
sea por mantener celosamente su torre de babel: ristra de mentiras confusas...
Pero MUÑOZ, siempre decidido a permanecer alejado de lo enajenable y grosero,
se ocupa de trabajar fielmente en la reconstrucción del Realismo Romántico de
los maestros antiguos y proliferarlo de manera brillante.
Todos sabemos que
gracias a los Dogmas la humanidad sigue marchando y actuando: la política, las
organizaciones, los bancos, las franquicias, las policías, los servicios de
espionaje, las escuelas literarias o artísticas, los verdaderos y los falsos
profetas, los explotadores y los explotados, los nazis y los comunistas, los
religiosos o agnósticos, las revoluciones sangrientas, las paces florecientes,
las sillas eléctricas y las cajas de ahorro, la caridad y la anarquía, y nadie
tiene el deseo ni la capacidad de detener esto.
Que no podamos,
es algo nefasto y maldito, pero que no tengamos deseo de cambiarlo nos deja boquiabiertos. Lamentablemente los
dogmas tienen ventajas para el hombre mediocre: es repetitivo, no exige mucho
qué pensar, produce mucho dinero; fabrica también los antivalores: la comodidad
del falso honor, de la unidad psicológica y lógica, y te mantiene de moda.
Todos estos antivalores, cuando no son un suicidio espiritual colectivo (lo
cual ya es suficiente), son sólo medios para distraer al hombre de su busque
más apremiante, o lo que es peor para que el hombre, al darse cuenta que no hay
NADA de verdad en sus creencias dogmáticas (religiosas, filosóficas, políticas,
artísticas, sociales o lo que sea), se desespere, contagie a los otros y
desacrediten los "valores" actuales.
Que Jesucristo
predique las buenas nuevas, hable de grandeza y dignidad no inquieta a nadie;
pero que proclame la VERDAD a la humanidad y llame hipócritas a los religiosos
de su tiempo no es aceptable en absoluto, inmediatamente debe ser condenado a
morir en una cruz. Que Juan el Bautista clame en el desierto y bautice no
inquieta a nadie; pero que le grite la verdad a Herodes en su cara es
imperdonable, debe ser condenado a la decapitación instantánea. Que MUÑOZ
pierda la esperanza en la vida, se ahorque como Gerard de Nerval, que muera
tirado en la calle como Poe o con una bala como Van Gogh, que le eche fuego a
sus obras como Gogol, que se calle durante diez largo años como Racine o toda
la vida como Rimbaud, a nadie le
importa. ¿¡Qué nos hacen un MUÑOZ, un Gerard de Nerval, un Gogol, un Poe, un
Racine, un Rimbaud de más o de menos!? La humanidad sigue su curso sin ellos.
En cambio, que MUÑOZ pierda toda
esperanza y se vuelva en contra de lo que lo defraudó, que Dostoievski escriba:
"desaparezca el mundo siempre que pueda tomar mi taza té" o "es
vergonzoso vivir más de cuarenta años", la sociedad se siente súbitamente
amenazada y se decide sin titubear que deben ser eliminados en nombre del
Dogma...
¿Tenemos que
defendernos contra el Genio, en lugar de defender el propio Genio? Si Nerval se
suicida ¿a quién le molesta? siempre quedaré, después de él "una
determinada cantidad de ideas", que una bala atraviese la cabeza de Van
Gogh ¿a quién le hace daño? queda una gran cantidad de obras en museos de más o
menos calidad; a la persona de Gerard o Vincent no la necesitamos. Pero que
Harold MUÑOZ viva todavía durante diez o veinte años más después de desafiar el
arte moderno o contemporáneo, corremos el riesgo que su existencia contradiga
sus propias ideas... esto es, de su parte, una idea genial y una falta
imperdonable.
Sin embargo, las
acciones esteticistas que predico, mis excentricidades dandistas, y mi
Romanticismo han dejado de ser fetos, ya han nacido y comienzan a crecer…
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