mercredi 29 mai 2013

Hacia un Realismo Romántico (Contra los siniestros dogmas de la modernidad)

"He llegado demasiado tarde a un mundo demasiado viejo"
Alfred de Musset

Uno de mis hábitos preferidos es actuar en discordancia con el contexto: la excentricidad deliberada como estética sublime de la existencia, por ejemplo: vivir de un modo bello y elegante en momentos repugnantes, tener la insolencia cínica de ser espiritual entre fanáticos ateos y caballero  entre patanes, y, sin embargo, defender el valor omnímodo de la Verdad. Así como el famoso dandy George Brummell ocupaba no menos de dos horas en acomodar el nudo de su corbata ante el espejo,  MUÑOZ acomoda las ideas de un modo extraordinario ante sí, sólo ante sí, luego accidentalmente -o necesariamente- ante el prójimo.
No obstante, existe en mí una necesidad vehemente de proclamar lo que descubro y ser pedagógico con mis más firmes creencias. De lo contrario cómo puedo exigir que sea identificada la Belleza si el vulgo cultiva lo ordinario y fácil, lo útil y grosero como hábito general. Siempre un Paulo Cohelo sería más grande que Dante Alighieri, los jugueticos maniáticos de Jeff Koons serían superiores a las obras de Caravaggio, o las feas figuras de John Currin más bellas que las misteriosas chicas de Harold MUÑOZ... y nadie advertiría la perfección en el nudo de la corbata de Brummel.

El texto publicado bajo el nombre: "hacia un nuevo Realismo Romántico" (publicado en otro blog) me ha traído no pocas críticas e insultos; la creencia ciega de que el arte en una manifestación "conceptual" y no estética es un Dogma aberrado, pero tiene seguidores fanáticos, violentos e intolerantes; dispuestos a hacer lo que sea por mantener celosamente su torre de babel: ristra de mentiras confusas... Pero MUÑOZ, siempre decidido a permanecer alejado de lo enajenable y grosero, se ocupa de trabajar fielmente en la reconstrucción del Realismo Romántico de los maestros antiguos y proliferarlo de manera brillante.
Todos sabemos que gracias a los Dogmas la humanidad sigue marchando y actuando: la política, las organizaciones, los bancos, las franquicias, las policías, los servicios de espionaje, las escuelas literarias o artísticas, los verdaderos y los falsos profetas, los explotadores y los explotados, los nazis y los comunistas, los religiosos o agnósticos, las revoluciones sangrientas, las paces florecientes, las sillas eléctricas y las cajas de ahorro, la caridad y la anarquía, y nadie tiene el deseo ni la capacidad de detener esto.
Que no podamos, es algo nefasto y maldito, pero que no tengamos deseo de cambiarlo  nos deja boquiabiertos. Lamentablemente los dogmas tienen ventajas para el hombre mediocre: es repetitivo, no exige mucho qué pensar, produce mucho dinero; fabrica también los antivalores: la comodidad del falso honor, de la unidad psicológica y lógica, y te mantiene de moda. Todos estos antivalores, cuando no son un suicidio espiritual colectivo (lo cual ya es suficiente), son sólo medios para distraer al hombre de su busque más apremiante, o lo que es peor para que el hombre, al darse cuenta que no hay NADA de verdad en sus creencias dogmáticas (religiosas, filosóficas, políticas, artísticas, sociales o lo que sea), se desespere, contagie a los otros y desacrediten los "valores" actuales.

Que Jesucristo predique las buenas nuevas, hable de grandeza y dignidad no inquieta a nadie; pero que proclame la VERDAD a la humanidad y llame hipócritas a los religiosos de su tiempo no es aceptable en absoluto, inmediatamente debe ser condenado a morir en una cruz. Que Juan el Bautista clame en el desierto y bautice no inquieta a nadie; pero que le grite la verdad a Herodes en su cara es imperdonable, debe ser condenado a la decapitación instantánea. Que MUÑOZ pierda la esperanza en la vida, se ahorque como Gerard de Nerval, que muera tirado en la calle como Poe o con una bala como Van Gogh, que le eche fuego a sus obras como Gogol, que se calle durante diez largo años como Racine o toda la vida como Rimbaud,  a nadie le importa. ¿¡Qué nos hacen un MUÑOZ, un Gerard de Nerval, un Gogol, un Poe, un Racine, un Rimbaud de más o de menos!? La humanidad sigue su curso sin ellos. En cambio, que MUÑOZ  pierda toda esperanza y se vuelva en contra de lo que lo defraudó, que Dostoievski escriba: "desaparezca el mundo siempre que pueda tomar mi taza té" o "es vergonzoso vivir más de cuarenta años", la sociedad se siente súbitamente amenazada y se decide sin titubear que deben ser eliminados en nombre del Dogma...
¿Tenemos que defendernos contra el Genio, en lugar de defender el propio Genio? Si Nerval se suicida ¿a quién le molesta? siempre quedaré, después de él "una determinada cantidad de ideas", que una bala atraviese la cabeza de Van Gogh ¿a quién le hace daño? queda una gran cantidad de obras en museos de más o menos calidad; a la persona de Gerard o Vincent no la necesitamos. Pero que Harold MUÑOZ viva todavía durante diez o veinte años más después de desafiar el arte moderno o contemporáneo, corremos el riesgo que su existencia contradiga sus propias ideas... esto es, de su parte, una idea genial y una falta imperdonable.
Sin embargo, las acciones esteticistas que predico, mis excentricidades dandistas, y mi Romanticismo han dejado de ser fetos, ya han nacido y comienzan a crecer…




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